sábado, 27 de julio de 2013

¿Y LA INDEPENDENCIA JUDICIAL?

By el comunista on julio 26, 2013
 
Por Pilar Cáceres*
*Jurista
La independencia del poder judicial, que se presupone a todos y cada uno de los jueces y tribunales, en cuanto ejercen la función jurisdiccional, se configura en el artículo 117.1 de la CE.
Implica que, en el ejercicio de esta función, están sujetos única y exclusivamente al imperio de la ley y al Derecho, sin que quepan injerencias de ningún otro poder público.  Esa  independencia, debe ser respetada por «todos» (art. 13 de la LOPJ), y aunque la propia Constitución prevé diversas garantías para asegurarla, en la práctica se producen  situaciones que la socavan gravemente cuando, precisamente, se entrecruza la justicia con los poderes fácticos.  
El último caso controvertido afecta al Presidente del Tribunal Constitucional, afiliado al  partido gobernante que se encuentra al día en las cuotas y cuya actuación se cuestiona en casos como el del ex juez Garzón,  el proceso estatutario de la Generalitat catalana y el decreto anti-desahucios de la Junta de Andalucía, entre otros.
Todavía subyace  la polémica suscitada con el juez Silva, tras ordenar el ingreso en prisión incondicional del banquero Blesa. El desenlace jurídico sitúa  a Silva al borde de la expulsión de la carrera judicial y al banquero en la impunidad ya que, en estos momentos, no hay causa. La alarma social, se extiende a la instrucción del caso Nóos, por el juez Castro: pese a los numerosos indicios racionales de criminalidad, no puede imputar a la hija del Rey pues, para bochorno del Derecho, la fiscalía se opone y recurre  logrando algo insólito  en el ámbito judicial: la “desimputación” de la hija real antes, incluso, de declarar.
Cuenta además con la defensa a ultranza de la Abogacía del Estado y del Ministerio de Hacienda, que contribuyen a la exención de toda responsabilidad. Todavía más polémica, el Tribunal Supremo ha  minorado  la condena de seis años a nueves meses de prisión impuesta al ex presidente balear Jaume Matas, en primera instancia, por lo que no ingresará en prisión.  
La descomposición institucional es evidente y escandalosa. Urge una profunda catarsis que regenere  los tres Poderes o el Estado de Derecho entrará en una desnaturalización irreversible que lo hará inexistente.




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