sábado, 29 de marzo de 2014

«LOS VENCIDOS DE LA GUERRA CIVIL FUERON UN BUEN NEGOCIO»

Almudena Grandes presenta hoy en el Aula de Cultura de EL CORREO su última novela, 'Las tres bodas de Manolita'
24.03.14 - 00:59 - 
GERARDO ELORRIAGA | BILBAO.
«Los vencidos fueron un buen negocio», afirma Almudena Grandes refiriéndose a los abusos cometidos durante la posguerra española contra quienes perdieron el enfrentamiento civil. Muchas de estas tropelías apenas son conocidas. «Que le roben la casa a quien le han matado a dos hijos es una tragedia menor», señala, y asegura que la violencia sufrida tenía en buena medida una motivación económica.
«Después del triunfo de los alzados, la represión continuó a pesar de que no había oponente»

La escritora ha publicado recientemente 'Las tres bodas de Manolita', una novela que versa sobre la supervivencia en el Madrid de los años cuarenta, y hablará de este periodo en un encuentro que tendrá lugar hoy, a partir de las ocho de la tarde, en el Salón El Carmen de Bilbao, dentro del actual ciclo de encuentros del Aula de Cultura de EL CORREO, de la Fundación Vocento. La autora será entrevistada por el periodista César Coca en un acto que cuenta con la colaboración de la editorial Tusquets.

Los excesos llevados a cabo están relacionados, en opinión de la creadora madrileña, con la naturaleza de la lucha. «Tras la Segunda Guerra Mundial, los ganadores intentaron incorporar a los derrotados mediante políticas de reintegración, mientras que aquí de una contienda surge otra», indica, y aduce el carácter ideológico para explicar la diferencia. «Como dijo Fernando Fernán Gómez, aquí, en vez de la paz, llegó la victoria. El bando de los alzados esgrimía su condición de cruzada con ideales cristianos y tras su triunfo la represión siguió, a pesar de que no existía oponente».
Protagonismo femenino
La corrupción también influyó en ese escenario. «Es el caso de los niños acogidos en los colegios de huérfanos, cuyos responsables se quedaban con parte de los fondos asignados por el Estado para su manutención y los empleaban como mano de obra esclava». En su libro también se menciona el caso de un capellán que cobraba los 'vis a vis' que se autorizaban en un penal.
Las mujeres, como la protagonista de su relato, son las grandes perjudicadas. «Su protagonismo resulta esencial», defiende, y habla de le enorme cantidad de mujeres solas, con hijos o hermanos, sin preparación laboral, educadas para ser amas de casa, que tuvieron que buscarse la vida tras la retirada militar, muchas convertida en viudas o esposas de presos o huidos.
No existen muchas imágenes de los años inmediatamente posteriores a la instauración del régimen franquista, incluso su número es inferior al de las producidas durante la guerra. «Durante la República se produjeron cantidad de fotografías y documentales, con interés propagandístico o no, también llegaron corresponsales extranjeros y los dos ejércitos propiciaron la difusión de noticiarios afines», alega. La situación varió radicalmente tras el fin de las hostilidades. «La censura se vuelve férrea, se controla todo y se difunde la misma información en todos los medios, ocultando el hambre, la penuria y las cárceles».
Aún hoy, la posguerra es un periodo que genera polémica en su interpretación social y política. «Como la democracia española se recuperó como se recuperó, para un sector de la opinión pública no está claro quiénes fueron los buenos y los malos, los demócratas y los fascistas».











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