domingo, 25 de mayo de 2014

NUESTRA CANDIDATURA: ALFONSO J. VÁZQUEZ VAAMONDE. CABEZA DE LISTA.

FECHA - 12 MAYO, 2014

1.   ¿Quién es Alfonso y a qué se dedica? Trayectoria política: cómo has llegado al republicanismo y ALTER en particular? Alfonso J. Vázquez Vaamonde, Dr. Química Industrial, Profesor de Investigación en el CSIC, Abogado en ejercicio. Me incorporo a ALTER desde ARDE. La república es el único sistema democrático porque reconoce al ciudadano como único sujeto de derechos y único que puede elegir a todos los poderes del Estado ¡incluido el Jefe del Estado! Las monarquías, aunque sean parlamentarias, no son democráticas. El monarca está por encima de los ciudadanos; es él quien elige a los que están debajo de él. Por tanto, esas personas no son ciudadanos: son súbditos.
2.   ¿Qué ofrece ALTER como opción republicana en estas elecciones europeas? La opción de que se oiga en Europa una voz democrática española de los trabajadores únicos sujetos de derecho y únicos creadores de riqueza, no el capital; una voz que reclame el fin de las dictaduras del capital y de las dictaduras monárquicas. En particular la española creada por un dictador militar, heredada por el actual monarca que estaba tan de acuerdo con las directrices de esa dictadura que juró seguir privándonos de la libertad ¡y sigue haciéndolo! impidiendo que elijamos al Jefe del Estado porque aún se cree que España es un “finca que se hereda porque es su finca”.
3.   ¿Qué aspecto destacarías de las propuestas del programa electoral de Alternativa republicana? Qué la soberanía reside en los ciudadanos que somos los verdaderos sujetos de derecho, frente al concepto nacional-fascista que hace del pueblo el sujeto de derechos para así poder manipular al ciudadano al que reduce a una mera partícula de es “pueblo fascista” negándole el que sea él el sujeto de derechos, dueño y señor de su soberanía de ciudadano republicano.
4.   ¿Cuáles serían tus prioridades en el caso de salir elegido como parlamentario/a europeo? Qué el Parlamento Europeo se convierta en un Parlamento verdaderamente representativo de la voluntad de los ciudadanos europeos. Eso exige que sea en el Parlamento donde resida todo el poder legislativo; que sea él quien elija al Gobierno de la Unión de Repúblicas Democráticas de Europa que cada vez es más urgente terminar de construir; que mediante ley sea el Parlamento el que cree un Senado formado por los Jefes de Estado y Presidentes del Gobierno elegidos democráticamente cuya tarea sea informar las leyes del Parlamento Europeo pero residiendo en éste la penúltima palabra ¡porque la última palabra siempre residirá en todos y cada uno de los ciudadanos europeos!

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"FRANCO VA A SALIR DEL VALLE DE LOS CAÍDOS ANTES O DESPUÉS"

   Francisco Ferrándiz analiza en 'El pasado bajo tierra' las repercusiones de una década abriendo fosas de la Guerra Civil
    El antropólogo, que formó parte de la Comisión de Expertos del Valle de los Caídos, advierte que le recordará al PSOE su informe cuando vuelva a gobernar
    La Comisión había propuesto reconvertir el monumento para quitarle su carácter religioso y franquista, un proyecto que el PP ha dejado en un cajón
24/05/2014 - 20:15h
"En el cariño con el que los forenses desentierran los cuerpos de las fosas muchos ven un comienzo de la reparación", dice Francisco Ferrándiz. Exhumación de fosa en el Cementerio Viejo de Arganda del Rey en abril de 2014. Foto: Óscar Rodríguez (ARMH)
    Francisco Ferrándiz posee una delicada capacidad para encapsular en términos, tan precisos y exactos que se presentan como reveladores, cuando no aterradores, los dramas que venimos enterrando y desenterrando desde hace 80 años.
Escucha, es empático y es comprensivo, cualidades sin las cuales no podría ejercer como antropólogo social. Pero, a la hora de la devolución –la conversión en discurso de la materia prima humana y cultural que recoge a pie de fosa– es un narrador excepcional que sabe ajustarse a los tiempos periodísticos, políticos, familiares o investigadores, maquinarias todas ellas tan diferentes.
Su libro " El pasado bajo tierra" (Anthropos, 2014) es alimento para todas esas mecánicas, es una lectura que traspasa el circuito académico y que analiza cómo nos han atravesado estos 14 últimos años de exhumaciones contemporáneas de la Guerra Civil.
La Guerra fabricó un bando de derrotados, algunos de ellos fueron desterrados –exiliados– y otros fueron "subterrados": un éxodo bajo tierra que condenó a miles de asesinados a un olvido social, político y judicial durante décadas, sembrando todo el territorio español de fosas comunes. Cuando estas se abren, los cuerpos reaparecen y comienzan una segunda vida, una vida necropolítica. Pero, como cualquier viajero en el tiempo, reaparecen estos cadáveres en un futuro, el siglo XXI, tan diferente de 1936, un año en el que no había un testigo con un smartphone fotografiando y tuiteando el fusilamiento.
"El proceso de memoria histórica tiene muchas facetas y la exhumación es sólo una de ellas. Los huesos se han apropiado de la escenografía de la memoria histórica porque tienen una espectacularidad intrínseca que no tiene un monolito. Cuando expones una violencia y hay señales de tiros de gracia o puedes reconstruir fusilamientos o cuando se observa la propia retórica visual de los forenses resulta enormemente atractivo". Documentalistas y medios de comunicación hemos alimentado este corpocentrismo del resto óseo en nuestro relato de recuperación de la memoria. "Hay mucha gente, por ejemplo, que no sabe que hay rituales de devolución de restos, que tienen un impacto más local, pero el impacto global lo ha tenido el hueso" recuerda Ferrándiz desde su despacho del CSIC, en Madrid.
Ritual forense a pie de fosa: varias personas ocupan las huellas corpóreas de las personas exhumadas por el equipo de Aranzadi en esta fosa de en Barcones (Soria) en julio de 2013. Foto: Óscar Rodríguez / ARMH.
En este arranque de siglo, los medios, además, hemos alimentado la crispación que, según Ferrándiz, ha sido más "mediática" que "sobre el terreno". "Pero tiene que ver con el país en el que vivimos, como también hubo mucha crispación política cuando se hizo la Ley de Memoria Histórica y se dijeron cosas muy graves en el Parlamento. Teniendo en cuenta que este es un proceso que viene de abajo hacia arriba, donde la sociedad civil demanda atención hacia un colectivo de víctimas desvalido, se merecía una respuesta más ecuánime. Yo tengo la sensación de oportunidad perdida, se podría haber hecho un debate más matizado e interesante sobre España y su pasado traumático pero ha habido polarización".
"Las exhumaciones han sido las dinamizadoras del proceso de memoria histórica -explica— y es positivo porque se ve la barbarie de la represión de la guerra y al posguerra pero luego el hueso tapa otros procesos. Ha habido mucha gente que no ha abierto fosas porque no les ha parecido oportuno o porque no tenían medios, o hay exhumaciones fallidas, como la de Oropesa o la de las cinco mujeres de Cáceres que cuento en mi libro que se realizó dos semanas después del auto en el que Baltasar Garzón se declaraba competente para juzgar los crímenes del franquismo. Y el proceso de memoria continua, pero ya fuera de foco porque no aparecen los huesos".
El antropólogo, que ha trabajado en exhumaciones como la de los 46 cuerpos de Villamayor de los Montes (Burgos) o los siete de Fontanosas (Ciudad Real), advierte que las fosas vinculadas a los pueblos son las más "problemáticas" porque "un pueblo es una comunidad de los vivos y una comunidad de los muertos y una fosa común es una irregularidad dentro de la relación entre ambas comunidades". Al ser "tirados" fuera del cementerio, con frecuencia junto a la tapia, por fuera, han sido "excluidos de la comunidad de los muertos" y para destensar la relación entre vivos y muertos es necesaria una "reintegración" a la comunidad a la que pertenecen, "que se hace mediante los rituales de la devolución de los restos a los familiares".
Acto de homenaje y entrega de restos a los familiares tras la exhumación de La Carcavilla (Palencia) en junio de 2013. Foto: Óscar Rodríguez / ARMH
En su libro Ferrándiz describe con todo detalle la realizada en Fontanosas. El arqueólogo forense Francisco Extebarría volvió al pueblo, concluida la "vida científica de los huesos" ya identificados en su laboratorio de Aranzadi, para explicar a los vecinos lo que la ciencia es capaz de narrar sobre las circunstancias de la muerte de esas personas.
"Cuando hay una muerte en una familia" compara Ferrándiz, "sea por accidente, enfermedad o por edad, podemos activar un tanatorio, hay una cultura funeraria a la que podemos vehicular estos tipos de muertos. Pero cuando te viene un cuerpo exhumado de una fosa común de la Guerra Civil no hay un protocolo claro sobre cómo gestionarlo, las familias tiran de su propia cultura funeraria pero para un fusilado que tiene un enterramiento de 70 años de antigüedad y que te viene con señales de violencia dentro de un contexto político que despierta historias muy duras, muchas familias no están preparadas. Y ahí se han producido tensiones en las propias familias y en los municipios pero globalmente estas tensiones han sido mucho más leves que la crispación sobrevenida habida en los planos mediático y político".
Y, tras las convulsiones, el olvido. "Noto que ha habido un descenso en interés porque hay periódicos que ya han hecho la cobertura y tiene que pasar una cosa realmente novedosa para que le presten atención". Estrictamente novedoso, dicho sea con perspectiva de primera plana y cinco columnas, solo queda una historia por contar: la transformación del Valle de los Caídos, como la llama Ferrándiz, "la madre de todas las fosas".
Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Foto: Enrique López-Tamayo Biosca / CC
"Si el PSOE vuelve al poder se le va a recordar lo del Valle de los Caídos" advierte Ferrándiz, que formó parte de la Comisión de Expertos a la que el Gobierno de Zapatero encargó un informe en 2011. Lo que él mismo le va a recordar es el informe que entregaron a Ramón Jáuregui tras perder su partido las elecciones y ya como Ministro de la Presidencia en funciones. Un informe que el siguiente gabinete confirmó a eldiario.es que estaba metido en un cajón y sin ninguna utilidad.
"Creo que el informe se entendió mal y el debate sobre el traslado del cuerpo de Franco tapó otras propuestas bien interesantes, como la transformación del cementerio en cementerio público especial, la convocatoria de un concurso internacional de ideas para hacer una intervención en el monumento, no necesariamente caro pero potente conceptualmente, semejante al de Berlín o Hiroshima, o el rehacer todo el convenio con los benedictinos... puntos en los que todos en la Comisión, de derechas o de izquierdas, estábamos de acuerdo, salvo en el tema del cuerpo de Franco que ahí había algunos que pensaban que causaría alarma social, pero yo no". No obstante, y como explica en su libro, es necesario romper la jerarquización de víctimas que tiene a las sepulturas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera en lugares preferentes, para iniciar el proceso democratizador.
"Yo creo que Franco va a salir del Valle de los Caídos antes o después, es algo que no se puede prolongar. Es una disonancia en una sociedad democrática el tener a un dictador al que se le rinde misa diaria en una basílica. Es un elemento básico para romper un cordón umbilical con el franquismo que sigue en la sombra y que se expresa con algunas instituciones que todavía no se han transformado convenientemente o en algunas nostalgias por el pasado", concluye.
El pasado noviembre Ramón Jáuregui, hoy número dos de la lista socialista para las Elecciones Europeas, ponía el tema sobre la mesa: "hay que resignificar el Valle de los Caídos". En esas fechas, el senador del PNV Iñaki Anasagasti pidió al Gobierno que se pusieran en marcha las recomendaciones del informe. "Los españoles no entenderían gastar 13 millones de euros en reconvertir el Valle", contestó el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.
"Pero los 13 millones –aclara Ferrándiz– venían de un cálculo que habían hecho los propios técnicos de Patrimonio, un dinero para mantener y restaurar el edificio, que se lo estarán gastando ahora como puedan, no lo sé, con partidas de aquí y de allá". "Creo que gastarse 13 millones de euros en remodelar o democratizar o abrir a múltiples lecturas un monumento como este que está controlado por la Iglesia y que encarna un modelo de conciliación que solamente satisface a un porcentaje de la población es legítimo".
A la problemática política y religiosa hay que sumarle una complejidad científica e irremediable. Debido a la descomposición de las cajas, el cementerio se está convirtiendo en un osario y los huesos allí enterrados se fusionan con la propia piedra. El paso del tiempo no hace más que empeorar el problema del Valle de Cuelgamuros.

“EL PP SIGUE POLÍTICAS DE EXTERMINACIÓN DE CIUDADANOS”

MUERE UNA MUJER NICARAGÜENSE, TRAS MÁS DE CUATRO HORAS DE ESPERA EN LAS URGENCIAS DE TOLEDO
    La fallecida, de nacionalidad nicaragüense y sin documentación, estuvo esperando desde las 6 y media de la tarde del viernes hasta casi las 11 de la noche, con la mitad de la cara paralizada.
    La familia espera ahora por la repatriación, para la que deben juntar 20.000 euros, sin recibir ninguna respuesta satisfactoria por parte del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM).
25/05/2014 - 11:17h
Familias y amigos velan a Jeaneth en las dependencias del crematorio de Toledo
    El viernes 23 de mayo, Jeaneth Beltrán, 30 años y nicaragüense, pidió ayuda a sus amigos para trasladarse desde Ajofrín hasta Toledo, por encontrarse muy enferma. A las 18.30 horas, llegaba a las Urgencias del Hospital Virgen de la Salud, para solicitar ser tratada por fuertes dolores de cabeza, molestias generales en el cuerpo y vómitos constantes. Sentía la mitad de la cara pesada y no podía moverla. "Me pidieron su pasaporte", afirma la cercana que la acompañó en el servicio, "pero no lo tenía, y les intenté ofrecer mis papeles para que, por lo menos, tuvieran algo, pero se negaban, no, no, no, me decían", afirma Adriana, amiga que estuvo con Jeaneth toda la tarde.
Adriana señala también que el estado de enfermedad de su amiga era evidente. "Gemía de malestar y en un momento empezó a salivar sin control", relata. Había un enfermero en la sala de esperas del servicio de Urgencias que, a pesar de ser testigo de la situación, se limitó a trabajar en un ordenador, justificando que "él no podía hacer nada", según el testimonio de la amiga. "Preguntaba a los amigos qué podía hacer. Llamaba a los doctores, les decía 'por favor, mírenla como está, atiéndanla', pero nadie me hacía caso", se lamenta. En la sala de espera había más pacientes pero que, según Adriana, padecían enfermedades más comunes, como resfrío o alergia. Cuando Beltrán empezó a vomitar "muy oscuro" y no podía andar, su amiga decidió que tenían que trasladarla a otro hospital, momento en el que el personal de Urgencias decidió atender a la paciente, cuando eran más de las diez y media de la noche y tras ver que Beltrán convulsionaba en la puerta del servicio. A la 1 de la madrugada, la médico a cargo salió para comunicar a Adriana que el corazón de Jeaneth se había paralizado y que no podían hacer nada más.
Adriana, afirma que, en todos los años que lleva en Cantabria, comunidad donde reside normalmente, no había visto algo así. Señala que los médicos no sólo ignoraron a la paciente, sino que fueron muy groseros. "Me decían cállate ya, mientras yo pedía ayuda y exigía saber como estaba Adriana. En un momento llegaron doctores que creían que Jeaneth era un niño y cuando les dije que era una mujer de 30 años, se fueron, simplemente. Estoy segura que si la atienden nada más entrar, esto no hubiese pasado", relata.
Problemas de repatriación
El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, afirma la familia, no ha ofrecido ninguna respuesta satisfactoria. En el crematorio de Toledo, los cercanos a Jeaneth comentan que la única persona que se sentó a hablar con ellos fue la jefa de la guardia del viernes, quien justificaba la situación diciendo que "ellos la habían recibido así". Para conocer la razón exacta de su muerte, los familiares y amigos deberán esperar más de tres meses para recibir los resultados de la autopsia. Sin embargo, el problema al que se enfrentan ahora es mucho más grave. El tanatorio de Toledo accedió a tener a Jeaneth en sus dependencias hasta las 10 de la mañana de este domingo, 25 de mayo, y luego fue trasladada a las dependencias del crematorio.
"Ahora que Jeaneth descansa en paz, lo que queremos es repatriarla a Nicaragüa, para poder darle un entierro con su familia", aseguraba una amiga. Sin embargo, la repatriación debe solucionarse antes del martes y tiene un coste de más de 20.000 euros. El consulado de Nicaragüa, explican, sólo se puede hace cargo de acelerar el trámite burocrático, pero no puede hacerse cargo de la carga económica del proceso. "No descartamos empezar acciones legales contra el Hospital de Toledo, pero por ahora lo que necesitamos es que nos ayuden para mandar a Jeaneth a casa", afirman. Cuentan también que en Nicaragüa los medios de comunicación se han hecho también eco de la noticia.
A pesar de que en las dependencias del SESCAM se aseguró a este medio que hasta el lunes, cuando ya trabaja el servicio de prensa y coordinación de Urgencias, no se podía ofrecer más información, el Hospital habría empezado ya un proceso de investigación, según informa la Cadena Ser, añadiendo que las fuentes del complejo aseguran que el viernes no se produjo ningún pico de saturación en los servicios.

«LAS IMÁGENES DE POBREZA DE EUROPA NO NOS LLEGAN A ÁFRICA»

Mayo 24, 2014
«Las imágenes de pobreza de Europa no nos llegan a África»
Tenía apenas 22 años cuando decidió cambiar el rumbo de su vida y dejar Senegal para embarcarse en un cayuco como los muchos que llegan diariamente a las costas canarias. «No fue una decisión fácil», admite Mamadou Dia. En su pueblo natal, Gandiol, los jóvenes universitarios como él cumplen fácilmente los 40 años sin haber conseguido aún su primer empleo y se ven obligados a vivir de sus padres.
«Yo quería salir para tener una vida mejor, ayudar a mi familia y ver algún día a mi madre descansar. Ella era quien iba a vender pescado todo el día bajo el sol para darnos de comer y pagar mis estudios. Tenía que ir a Europa. En la embajada francesa me denegaron el visado dos veces sin ninguna explicación, mientras cada vez más amigos intentaban llegar a España. Poco a poco me fui haciendo a la idea de viajar como ellos. No fue fácil tomar la decisión de enfrentarme al mar. Sabía que el destino más cercano era la muerte», confiesa Mamadou en un perfecto castellano.
El 11 de mayo de 2006 dio el paso decisivo. No tenía los 3.000 euros que cuesta una plaza en un cayuco, pero gracias a que consiguió reclutar a otros pasajeros para la misma travesía, los patrones le permitieron viajar gratis. Así subía a bordo de una embarcación de 12 metros de largo en la que, sin espacio, se apretaban 84 personas. Mamadou había hecho sus cálculos. Sabía perfectamente a qué se enfrentaba.

Según explica, «era consciente desde el principio que sería duro. De Dakar a Tenerife había más de 1.700 kilómetros. Navegando con un motor de 40 caballos, tardaríamos por lo menos seis días en llegar. No tendríamos nada que comer ni beber y si ocurría alguna emergencia, no habría ninguna ayuda a nuestro alcance, pero era un viaje que teníamos que hacer por nuestra familia. Era eso lo que alimentaba nuestros corazones».
Sin embargo, la travesía superó todas sus expectativas. Duró 8 largos días, en medio de los cuales uno de sus compañeros se arrojó al agua. Sin combustible y con las fuerzas al límite, sus esperanzas se agotaban cuando un buque de salvamento marítimo les rescató y les llevó a la isla de La Gomera.
«Nosotros sobrevivimos, pero días después muchos de mis amigos de toda la vida y conocidos tomaron un cayuco que no llegó a ninguna de las siete islas canarias. Fue entonces cuando prometí escribir un libro en el que relatara mi aventura y la de aquellos cuya voz se quedó en el Atlántico, para que todo el mundo fuera consciente de la injusticia que nos lleva a arriesgar la vida en el mar».
Así nacía ’3052. Persiguiendo un sueño’, el libro que presenta estos días en diferentes localidades de Gipuzkoa, como Eibar, San Sebastián y Pasaia. Su título es la suma de los kilómetros que separan Dakar -puerto de salida del cayuco- de Murcia -donde inició una nueva vida-, y el motivo que le llevó a emprender ese viaje. En sus páginas describe las penurias en el océano, pero también la realidad que se encontró tras alcanzar su meta, un país que nada tenía que ver con lo que le habían contado la televisión y otros de sus compatriotas.
«España no era El Dorado», se lamenta, rememorando aquellos primeros días en la tierra de sus sueños en la que «milagrosamente» logró sobrevivir. «Las imágenes de pobreza de Europa no llegan a África. Sólo ves el confort y el desarrollo, al igual que la parte bonita de África no se ve aquí, sólo viajan las imágenes de hambre y pobreza. Cuando llegué, me di cuenta de que gran parte de los coches y las casas que veíamos por la tele pertenecen a los bancos, que hay gente sin hogar… Nos engañan», declara.
Fue el inicio «del otro viaje», el que durante cuatro años le llevó a superar nuevas barreras. «No tenía papeles ni trabajo, no sabía ni una palabra del idioma y me enfrenté a miles y miles de prejuicios», cuenta, mientras su voz se torna seria para proseguir con su historia: «En África nunca pasé hambre ni tuve que dormir en la calle. En Castellón supe lo que es eso. Me tocó saber qué es la miseria en un rincón del mundo en el que nunca me la imaginé». Pronto se hizo voluntario de Cruz Roja y como él mismo dice, «tuve la suerte de cambiar la realidad de mi vida, porque pasé de ser rescatado a rescatar a otros inmigrantes que llegaban en cayucos».
A esos capítulos se une en su libro una reflexión sobre el mundo, sobre cómo «detrás de estos viajes está la explotación de unos países sobre otros o de los poderes internacionales que los saquean».
’3052. Persiguiendo un sueño’ le ha permitido crear la ONG Hahatay que trabaja en el ámbito de la cooperación, el voluntariado y la inmigración para intentar mejorar las condiciones de vida de la gente de su pueblo. Ha financiado ya tres proyectos y aspira a poner en marcha otros muchos. Los próximos los impulsará desde Senegal, adonde regresa a vivir el 15 de julio definitivamente. Ahora tiene un nuevo sueño: crear una pequeña granja en Gandiol.
«Quiero compartir lo que he aprendido estos últimos ocho años con los habitantes de mi pueblo para ayudarles. El futuro está en África. No tienen que escuchar a quienes dijeron que allí no hay nada», apostilla.

UNA SEUDODEMOCRACÍA POLÍTICA QUE CONTROLA A LA CIUDADANÍA CUANDO EJERCE SUS DERECHOS CONSTITUCIONALES

UN VACÍO LEGAL PERMITE A LOS PARTIDOS IDENTIFICAR QUIÉNES SON LOS VECINOS QUE SE ABSTIENEN
    Los interventores y apoderados de los partidos en las mesas electorales tienen el censo electoral y van marcando durante el día quién vota y quién falta
    La Junta Electoral obliga a las formaciones a deshacerse de la lista, pero ningún organismo vela por el cumplimiento de esa orden y la Agencia de Protección de Datos se inhibe
   El mecanismo abre la puerta a la identificación con nombre y apellidos de quién no ha ido a votar, una información secreta y sensible especialmente en municipios pequeños
24/05/2014 - 20:07h
Una cabina de votación electoral para garantizar el voto secreto (EFE)
    Con una lista de quién no ha ido a votar todavía el día de una jornada electoral, los partidos pueden hacer mucho. Pueden por ejemplo presionar a los conocidos que habían previsto abstenerse para que no se queden en casa. Al día siguiente de las elecciones, pueden hacer aún más, como pedir explicaciones a alguien que comprometió su voto e incluso tomar decisiones en función de esa decisión. Esa lista existe y está a disposición de los partidos.
"Aquí, como donde yo vivo, en Andalucía, nos conocemos casi todos y un interventor tiene la lista y sabe quiénes no han ido a votar y los conoce y sabe sus preferencias. Cuando veáis la lista, apuntáis los móviles de quienes conozcáis y no hayan ido a votar y, a las seis de la tarde, hacéis rico a Telefónica o a Vodafone y los llamáis para que vayan a votar. Eso lo hacen los ingleses".
Con estas palabras en su primer mitin como candidato, en Extremadura, Miguel Arias Cañete, el candidato del PP, reconoció sin darle más importancia una práctica habitual de los partidos más afianzados: controlar a través de sus representantes en las mesas electorales qué vecinos han ido a votar y quiénes han optado por la abstención. Además, ese listado escapa absolutamente al control público cuando cierran los colegios electorales: los organismos dejan al buen hacer de cada partido el uso posterior que le den a una información protegida y que debería ser secreta, según la legislación.
Los interventores y apoderados que los partidos envían a los colegios electorales para vigilar la marcha de la jornada reciben una parte del censo electoral, la de la mesa o área que tienen que controlar. Son las propias formaciones las encargadas de distribuir esos datos a partir de la copia que la Oficina del Censo Electoral da a cada una de las candidaturas.
En teoría, el control de los votantes que hacen esos representantes de los partidos se debe realizar con un listado que ellos mismos elaboran anotando los nombres y apellidos, así como el número que ocupan en el censo. "Los vocales y, en su caso, los interventores que lo deseen anotarán, cada cual en una lista numerada, el nombre y apellidos de los votantes por el orden en que emitan su voto, expresando el número con que figuran en la lista del censo electoral o, en su caso, la aportación de certificación censal específica", establece el artículo 86 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG).
Es el mismo procedimiento que la normativa indica para el presidente y los vocales de la mesa electoral. La diferencia es que estos, una vez concluye el recuento, introducen sus listados junto con las actas con los resultados en un sobre que remiten a la respectiva junta electoral. Los representantes de los partidos, sin embargo, no tienen la obligación de hacerlo y se llevan su copia a casa.
En la práctica, los interventores llevan el control a través del 'punteo' de los votantes en la propia copia del censo (pueden marcar o tachar en el listado del que disponen a aquellos que hayan acudido a las urnas). Ese es el mecanismo que puede permitirles, como dice Cañete, presionar a los conocidos de cada una de las mesas para que no se queden en casa o tenerlo en cuenta a posteriori. O para revender la información a empresas. O para cualquier otro fin no contemplado en la legislación. Esa actuación puede suponer una vulneración de la ley de protección de datos, ya que los "ficheros regulados por la legislación de régimen electoral" forman parte de los datos personales protegidos.
Falta de control de protección de datos
Una vez que la Oficina del Censo Electoral entrega al PSOE su ejemplar, Ferraz distribuye entre las agrupaciones la parte que corresponde a su ámbito electoral. Los responsables de las formaciones locales reparten esa única copia por mesas electorales entre sus interventores, según han explicado a eldiario.es fuentes socialistas. La orden que reciben de los departamentos jurídicos es que al finalizar el recuento los interventores deben devolver al partido esa documentación. Los responsables de cada agrupación tienen la obligación de deshacerse de ella.  En la práctica, nadie controla que las agrupaciones cumplan efectivamente con esta obligación.
El PP actualmente distribuye entre sus interventores la copia del censo electoral y, según un portavoz oficial del partido, después las recoge y las devuelve a la Oficina del Censo Electoral. Esta fórmula era la obligatoria hasta 2009, pero a partir de entonces el sistema cambió.
La Junta Electoral obligaba a los partidos a devolver la copia del censo precisamente para proteger los datos de los ciudadanos. Sin embargo, el órgano arbitral advirtió que esa orden no se cumplía: "Los medios tecnológicos actuales han desvirtuado la utilidad de esta previsión, teniendo en cuenta que hoy día resulta rápido y sencillo proceder a la reproducción inmediata de la información contenida en dichos soportes", admitió en una instrucción de 2009.
A partir de entonces, cambió el procedimiento y lo limitó a la firma de un compromiso por parte de los responsables de las candidaturas de que esa información no se utilizará con propósitos distintos a los fijados por la ley electoral, así como a la destrucción de los censos tras finalizar los comicios.
Así, la Junta Electoral elimina "el deber de devolución de los soportes entregados a las candidaturas", y "a cambio" "refuerza el compromiso de los representantes de las candidaturas de no conservación de la información total o parcial relativa a las copias del censo electoral". No obstante, ningún organismo supervisa el cumplimiento de esa normativa.
La Agencia de Protección de Datos -el ente público que vela por el cumplimiento de la legislación sobre protección de datos personales- reconoce que "no hay ninguna petición de informe" sobre este asunto y que "no puede actuar hasta que no haya una denuncia" de posible vulneración de los datos de los votantes.

DONDE ESTÁ LA EUROPA DE LOS CIUDADANOS Y NO DELOS MERCADOS

UN PARADO SE NIEGA A PRESIDIR UNA MESA ELECTORAL “PORQUE ESTE SISTEMA ES CORRUPTO”
Se enfrenta a un presunto delito electoral y puede ser sancionado con una multa de 3.000 euros
ELPLURAL.COM/EFE | 25/05/2014
Héctor Beas, un joven parado de la localidad de Villar de Ciervo (Salamanca), ha sido detenido hoy al negarse a constituir, como presidente asignado, la mesa electoral de esta población de algo menos de trescientos habitantes porque “este sistema es corrupto”, ha declarado a Efe.
o, tras quedarse sin trabajo, ha explicado que por la mañana acudió a las escuelas donde se encontraba instalada la mesa electoral, y que entregó su documento nacional de identidad a la Guardia Civil después de informar de que no quería constituir la mesa electoral. ”Una hora más tarde, sobre las 09.00 horas, se presentó la Guardia Civil en mi casa, me sacaron y me llevaron detenido porque es un delito electoral”, ha precisado Beas a Efe después ser puesto en libertad. Tras permanecer esposado en las dependencias de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo (Salamanca), “me tomaron las huellas, me sacaron fotos y luego me soltaron”, ha añadido.
Beas ha cometido este presunto delito electoral como acto de protesta, ya que, a su juicio, “siempre me estoy quejando y nunca hago nada” para cambiar en actual sistema democrático, ha señalado. ”Al principio no lo pensé, pero en las últimas horas le he dado muchas vueltas a la cabeza”, motivo por el que tomó la decisión de no presidir la mesa. A Beas le parece “injusta” la posibilidad de que, a raíz de su decisión, pueda ser sancionado con una multa, hasta un máximo de 3.000 euros.
La presidenta sustituta de la mesa de Villar de Ciervo, Nieves Belda, ha confirmado que la mañana ha transcurrido “con total normalidad”. ”Ha venido la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo y “todo ha ido sin problemas”, ha agregado.
Villar de Ciervo es un municipio del oeste de la provincia de Salamanca, a unos 115 kilómetros de la capital, muy cerca de la frontera con Portugal.

UN EJÉRCITO NAZI CLANDESTINO

Un historiador descubre que 2.000 oficiales crearon un grupo de defensa tras la guerra

El canciller Konrad Adenauer, el segundo por la derecha, pasa revista a una compañía en 1956. / France Presse
    Alemania acaba de descubrir un sorprendente capítulo inédito de su historia reciente. Después de la II Guerra Mundial, antiguos oficiales de la Wehrmacht, las fuerzas armadas de la Alemania nazi, y de la Waffen-SS, el brazo armado de la SS, formaron un ejército secreto para proteger el país de un supuesto ataque de la Unión Soviética. Un proyecto, descubierto casualmente ahora, que podría haber provocado un gran escándalo en aquella época. Durante casi seis décadas, los documentos que demuestran su existencia han permanecido ocultos en los archivos del Servicio de Inteligencia de Alemania (BND).
Alrededor de 2.000 veteranos nazis decidieron formar un ejército en 1949 a espaldas del Gobierno federal y los Aliados. El objetivo de los oficiales era defender a la naciente República Federal de Alemania de la agresión del Este en las primeras etapas de la guerra fría y, en el frente nacional, desplegarse contra los comunistas en caso de una guerra civil.
El coronel Schnez montó el ejército de espaldas al Gobierno, pero cuando el canciller Adenauer lo supo, lo consintió
El canciller alemán Konrad Adenauer no se enteró de la existencia de una conspiración en la sombra hasta 1951, pero no tomó medidas claras contra esta organización ilegal. De acuerdo con la documentación encontrada, en caso de una movilización, el ejército contaría con 40.000 soldados. El principal organizador era Albert Schnez, que había servido como coronel en la II Guerra Mundial. A finales de los años cincuenta formó parte del entorno del ministro de Defensa Strauss y posteriormente fue jefe del Estado Mayor bajo el mandato de Willy Brandt.
Las declaraciones de Schnez citadas en los documentos sugieren que el proyecto de creación de un ejército clandestino también fue apoyado por Hans Speidel —se convertiría en el comandante supremo de la OTAN del Ejército Aliado en Europa Central en 1957— y por Adolf Heusinger, primer inspector general del Bundeswehr (Ejército federal).
El historiador Agilolf Kesselring encontró los documentos —que pertenecían a la Organización Gehlen, el anterior Servicio de Inteligencia— mientras investigaba para el BND. Kesselring tiene especial interés por la propia historia militar de su familia. Su abuelo fue mariscal de campo durante la II Guerra Mundial y comandante en el Tercer Reich, con Schnez como subordinado. En su estudio, Kesselring disculpa con frecuencia a Schnez. Nada menciona sobre sus vínculos con la extrema derecha y describe sus labores de espionaje a supuestos izquierdistas como “controles de seguridad”.
El proyecto comenzó durante la posguerra en Suabia, una región que rodea Stuttgart, donde Schnez comercializaba madera, textiles y artículos para el hogar al tiempo que organizaba veladas para veteranos de la 25ª División de Infantería, donde él había servido. Pero sus debates siempre giraban alrededor de la misma pregunta: ¿qué debemos hacer si los rusos y sus aliados de Europa del Este nos invaden?
Para dar respuesta a esa amenaza potencial, Schnez pensó en fundar un ejército. Y aunque no respetó las ordenanzas de los Aliados —las organizaciones militares o "de tipo militar" estaban prohibidas—, rápidamente se convirtió en algo muy popular. Su ejército empezó a tomar forma en 1950. La red de Schnez recaudó donaciones de empresarios y de antiguos oficiales de ideas afines, contactó con grupos de veteranos de otras divisiones y acordó con empresas de transporte la entrega de vehículos.
El mariscal Albert Schnez en 1968.
/ Bundesarchiv

Anton Grasser, antiguo general de Infantería, se ocupó del armamento. Comenzó su carrera en el Ministerio del Interior supervisando la coordinación de la policía alemana. Quería utilizar sus activos para equipar a las tropas en caso de conflicto. No hay ninguna señal de que el entonces ministro del Interior, Robert Lehr, estuviera informado de estos planes.
Schnez quería crear un ejército con unidades formadas por antiguos oficiales pertenecientes a cuerpos de élite de la Wehrmacht, que podrían desplegarse con rapidez en caso de un ataque. De acuerdo con los documentos desclasificados, la lista incluía empresarios, representantes de ventas, un comerciante, un abogado penalista, un instructor técnico e incluso un alcalde. Es de suponer que todos ellos eran anticomunistas y, en algunos casos, estaban motivados por un deseo de aventura. Un ejemplo: el teniente general retirado Hermann Hölter "no se sentía feliz trabajando solo en una oficina".
Quedaba por determinar dónde podrían reubicarse en caso de emergencia. Schnez negoció con algunas poblaciones suizas, que mostraron "su desconfianza". Más tarde planificó un posible traslado a España que utilizaría como base para combatir del lado de los estadounidenses.
En su búsqueda de financiación, Schnez solicitó la ayuda de los servicios secretos de Alemania Occidental en el verano de 1951. Durante una reunión celebrada el 24 de julio de 1951, Schnez ofreció los servicios de su ejército en la sombra a Gehlen —jefe del servicio de inteligencia— para "uso militar" o "simplemente como una fuerza potencial", ya fuera en un Gobierno alemán en el exilio o de los aliados occidentales.
Una anotación en los documentos de la Organización Gehlen afirma que Gehlen y Schnez "habían mantenido durante mucho tiempo relaciones de carácter amistoso". El escrito también indica que los servicios secretos ya conocían la existencia de un ejército clandestino.
Es probable que el entusiasmo de Gehlen por la oferta de Schnez hubiera sido mayor si se hubiera producido un año antes, cuando estallaba la guerra de Corea. En aquel momento, Bonn y Washington habían considerado la posibilidad de, "en caso de que se produjera una catástrofe, reunir a los miembros de las antiguas divisiones alemanas de élite, armarlos y luego asignarlos a las fuerzas aliadas".
Un año después, la situación había cambiado, y Adenauer había desestimado esa idea. En cambio, presionó para que Alemania Occidental se integrase profundamente en Occidente e impulsó asimismo el establecimiento del Bundeswehr. El grupo ilegal de Schnez poseía la capacidad de poner en peligro esa política, ya que, si su existencia era de dominio público, podría haber desatado un escándalo internacional. Aun así, Adenauer decidió no tomar medidas contra la organización de Schnez.
El grupo proyectó asentarse en España después de que no encontrara demasiada receptividad en Suiza
El personal de Gehlen contactaba frecuentemente con Schnez. Además, ambos llegaron a un acuerdo para compartir datos secretos procedentes del servicio de inteligencia. Schnez se jactaba de tener una unidad de inteligencia "particularmente bien organizada". A partir de ese momento, la Organización Gehlen se convirtió en el destinatario de informes sobre antiguos soldados alemanes que presuntamente se habían comportado de forma "indigna" como prisioneros de guerra de los rusos, insinuando que habían desertado para apoyar a la Unión Soviética. En otros casos informaba de "personas sospechosas de ser comunistas en Stuttgart".
Con todo, Schnez nunca consiguió beneficiarse del dinero que recibía. Gehlen solo le entregaba pequeñas cantidades que se agotaron en el otoño de 1953. Dos años después, los primeros 101 voluntarios se alistaron en el Bundeswehr. Así pues, con el rearme de Alemania Occidental, el ejército de Schnez resultó innecesario.
Schnez falleció en 2007 sin haber revelado públicamente ninguna información acerca de los acontecimientos. Lo único que se conoce es gracias a los documentos en los archivos clasificados del BND bajo el título engañoso de "Seguros". Alguien tenía la esperanza de que nunca nadie encontrara un motivo para interesarse por ellos.
© Der Spiegel, 2014
Traducción de Virginia Solans