domingo, 27 de julio de 2014

ANNUAL: SANGRE, SED Y MUERTE EN EL PROTECTORADO DE MARRUECOS

De julio de 1921 El 'Desastre' del ejército acaba con más de 10.000 muertos

Actualizado: 22/07/2014 15:03 horas
Los camiones estaban atravesados al frente de la carretera a su cruce con el río Igan. Volcados, con los heridos de los días anteriores en sus interior rematados por los rifeños, muchos de ellos degollados, sobresaliendo por las puertas o tirados en el camino.
Cuando los soldados los vieron, se derrumbaron, y el poco ánimo que les quedaba desapareció por completo. La sombra de una estampida general, como el día antes en Annual, recorrió la columna de 3.000 soldados que mandaba el general Felipe Navarro y que se retiraba de forma desesperada, aunque esta vez con un cierto orden, desde la fatídica plaza a Melilla, objetivo que no alcanzarían nunca.
“Los 220 jinetes del Alcántara afrontaron su destino con determinación: iban a morir lanzándose a descubierto contra los rifles enemigos”
Muertos de miedo a su paso por el río seco y atenazados por la espantosa visión de los heridos, supuestamente evacuados esa misma mañana, el terror afloró con más fuerza al tiempo que los miles de fusiles de los rifeños comenzaban a sonar desde ambos lados de la carretera. Fue entonces cuando llegó la hora del Regimiento de Cazadores Alcántara número 14.
La caballería, que mandaba el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, y que estaba formada en ese momento por unos 220 jinetes, afrontó su destino con estoica determinación: iban a morir lanzándose a descubierto contra el enemigo. Sus cargas suicidas eran la única oportunidad para cubrir la retirada de los 3.000 soldados que caminaban por la desértica carretera a duras penas, destrozados, exhaustos, sin agua, bajo el sofocante sol del caluroso verano del Rif.

Carga del Regimiento de Caballería Alcántara según el pincel de Augusto Ferrer-Dalmau.
De haber sucumbido al pánico general y huir en desbandada para salvar sus vidas, los jinetes del Alcántara habrían podido alcanzar la plaza de Batel, abandonando a la masacre al resto de combatientes, que, sin orden ni concierto, como había sucedido el día anterior durante el abandono de la plaza de Annual, habrían corrido en todas direcciones en un dramático sálvese quien pueda, acribillados por los hombres de Abd el-Krim.
La historia del cúmulo de despropósitos es muy acorde a los dramáticos sucesos del Desastre de Annual: una cadena de errores e irresponsabilidades por parte de los altos mandos del Ejército que desembocó en la que posiblemente fue la peor derrota de la historia militar de España y una de las más sonadas de todas las guerras coloniales.
Aunque el llamado Desastre de Annual se refiere solo al 22 de julio, la retirada comprende cuatro episodios repartidos entre los días 17 de julio y 9 de agosto de 1921: Igueriben, Annual, río Igan y Monte Arruit, en los que murieron entre 8.000 y 10.000 hombres.
La dramática secuencia comenzó con el asedio de la posición de Igueriben, a unos 5 km de Annual, que, cercada por los rifeños, sin apenas municiones, provisiones ni agua, y sin poder ser socorrida por las cercanas fuerzas del general Silvestre, cayó el 21 de julio. Los refuerzos solo podían acceder a través de un empinado camino, que salvaba un desnivel de 200 metros, que dominaban los rifeños, haciendo imposible cualquiera de los intentos por socorrer el blocao.
Ofensiva de Abd el-Krim
Ese mismo día, los 19.000 hombres al mando de Abd el-Krim cayeron desde las alturas sobre Annual, el principal campamento de la región oriental, al mando del cual estaba el comandante general de Melilla, el general Manuel Fernández Silvestre, que ordenó la retirada antes de suicidarse o caer muerto por el enemigo, un misterio sin resolver, puesto que su cuerpo no apareció nunca -ver núm 121 de La Aventura de la Historia, págs. 134-138-.
Silvestre había sido el artífice de un espectacular e imprudente avance desde Melilla hasta Annual a lo largo de la carretera que pasaba por Nador-Monte Arruit-Titsuin-Batel-Dar Drius-Ben Tieb y Annual -ver infografía- camino que habrían de recorrer de vuelta, de forma penosa, tratando de alcanzar Melilla y hostigados continuamente por el enemigo.
Fueron ocho interminables días, del 21 al 29 de julio: los que tardaron en recorrer los 60 km que separaban Annual del fuerte de Monte Arruit, donde la columna de 3.000 supervivientes, escoltada por el regimiento Alcántara se refugió hasta el 9 de agosto. Ya antes de la heroica carga del río Igan, los soldados de Fernando Primo de Rivera se convirtieron prácticamente en la única unidad que tuvo capacidad de respuesta a partir de la caída de Igueriben, preludio del masivo ataque de las fuerzas rebeldes del Rif.
El alma de la retirada
Según el coronel de caballería retirado Antonio Bellido, autor de El Alcántara en la retirada de Annual (2005), basado íntegramente en el juicio contradictorio de 1930 y el expediente Picasso (1922), cuando el general Silvestre supo de la situación límite a la que se enfrentaba el comandante Benítez en Igueriben, ordenó a la caballería, con base en Dar Drius, que acudiera a asegurar las posiciones adyacentes -Yebel Uddía e Izummar-.
Tenían la misión de cubrir su propia llegada desde Melilla, con el resto de fuerzas de Regulares disponibles, para hacerse cargo de la situación y para poder organizar una expedición de socorro a los hombres de Benítez. Los cinco escuadrones llegaron a los alrededores de Annual y estuvieron preparados hasta el último momento para cargar, loma arriba, en ayuda de los hombres del destacamento de Igueriben que, mientras tanto, agotaban sus últimos cartuchos, literalmente, después de haberse bebido la tinta, la colonia y sus propios orines, tras cinco días de combate sin poder ser aprovisionados.
La situación, que ya era trágica, comenzó a empeorar considerablemente. Desde Annualueron incapaces de ayudar a los cercados. Sea como fuere, Benítez quedó abandonado a su suerte y moriría junto a 339 de sus 350 soldados. Cuando cayó definitivamente la posición, hacia las seis de la tarde del día 21, los escuadrones del Alcántara fueron enviados de vuelta a Dar Drius.
Silvestre había comprendido de golpe que estaba rodeado, en proporción de uno a cuatro, sin apenas provisiones, y quiso evitar que le cortasen la eventual retirada por la carretera que iba de Annual a Ben Tieb, Dar Drius, Batel, Titsuin, Monte Arruit, Nador y, finalmente, Melilla...

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