viernes, 27 de marzo de 2015

EL FRANQUISMO, UN TIEMPO A NO OLVIDAR



La dictadura franquista no puede difuminarse con el paso del tiempo. Es una etapa fundamental de nuestra Historia que es preciso dar a conocer a las nuevas generaciones. Ibáñez Salas ha escrito un libro para hacerla más accesible. La divulgación al servicio de la memoria colectiva.

nuevatribuna.es 22 de Marzo de 2015 (22:44 h.) UN LIBRO DE JOSÉ LUIS IBAÑEZ SALAS


Franco saluda a Fraga Iribarne
José Luis Ibáñez Salas nació en Madrid en 1963. Editor e historiador, fue responsable del área de historia de la Enciclopedia Encarta y dirigió la colección Breve Historia de la editorial Nowtilus. Actualmente es promotor de nuevos proyectos en Sílex ediciones, dirige la revista Anatomía de la Historia (anatomiadelahistoria.com), es editor en Santillana Educación y uno de los padres de Punto de Vista Editores. Tiene a punto de entregar a su editor en Sílex ediciones su segunda obra histórica, dedicada a la Transición, una de sus grandes obsesiones desde el punto de vista de la experiencia colectiva de nuestro país.

Recientemente ha publicado El franquismo (Sílex ediciones, con versión digital en Punto de Vista Editores), un libro que tiene la virtud de poner a disposición del lector una visión rigurosa y a la vez sintética de tan decisiva y dramática etapa histórica de España. Para José Luis Ibáñez Salas “el franquismo fue una dictadura unipersonal de carácter ultraconservador que aglutinó y arbitró durante décadas las corrientes de una coalición ganadora de una guerra civil.”
Y en eso consiste su libro dedicado a la dictadura franquista, un libro de divulgación del que Ángel Viñas afirma  en su prólogo:
“En base a la literatura, especializada o de síntesis, Ibáñez Salas ofrece al público generalista esta breve obra como quintaesencia de sus muchas lecturas sobre la evolución política, económica y social española entre 1931, fecha de establecimiento de la Segunda República, y 1975, cuando muere el general Francisco Franco. […] 

La divulgación no tiene solo que ver con el conocimiento del pasado. Es un elemento de formación cívica, de espíritu crítico y de concienciación moral. Debemos saber de dónde venimos para saber adonde vamos. Cuantos más sean los ciudadanos que estén informados sobre el pasado mejor estarán dispuestos a establecer continuidades y discontinuidades en la evolución de la política y de la sociedad. En este sentido, el libro de Ibáñez Salas muestra con lucidez las muchas sombras, y los pocos claros, de un régimen como el pasado sobre el cual siguen pesando las apisonadoras de la desmemoria y de la manipulación.”
A continuación reproducimos una parte significativa del epígrafe titulado “Crecimiento económico de una monarquía tradicional”, perteneciente al tercer capítulo (“El desarrollismo: un régimen viento en popa. El segundo franquismo”) de El franquismo. Si tenemos en cuenta que el desarrollismo económico, sobre todo a partir de los años sesenta, fue decisivo paa que la dictadura adquiriera ciertos aires de "modernidad" mientras la represión y el secuestro de las liberatades más elementales se mantenían intactas, es necesario desmitificar la idea, extendida en algunos sectores, de que el tardofranquismo fue una suerte de "dictablanda", parece más que conveniente, reproducir fragmentos del capítulo en el que José Luis Ibáñez Salas se extiende sobre ese período, como pórtico a la lectuira íntegra del texto, cuyo enlace insertamos al final. En él se analiza su evolución económica y jurídica y se resalta cómo el llamado "milagro económico" se sustentó en la emigración forzosa de un millón y medio de españoles. He aquí los fragmentos.   
"No debemos olvidar que pese a que España iba tomando trazas de ser un país normal del occidente europeo, insertado aparentemente en el tiempo que le tocaba vivir, el franquismo no dejaría nunca de defender enérgicamente la base sobre la que se asentó durante la Guerra Civil en la que venció: la idea de una patria indivisible identificada casi telúricamente con el catolicismo, gobernada por una monarquía tradicional que se remonta a los estertores de la Edad Media y que no necesita de un rey en tanto tenga un caudillo que articule el Estado por medio de la democracia orgánica que le proporciona el corporativismo de apariencia, solo de apariencia, nacionalsindicalista.
"Se produce en este periodo desarrollista la consumación del proceso de institucionalización de lo que da un poco de pereza conceptual tachar de Nuevo Estado, tantos años después de la década de 1930 donde comenzara a fraguarse. La última de las Leyes Fundamentales tan parsimoniosamente generadas para dar apariencia constitucional a lo que es una autocracia se promulga el primer mes de 1967, es la Ley Orgánica del Estado, que modificaba el Fuero del Trabajo, la Ley Constitutiva de las Cortes Españolas, el Fuero de los Españoles y la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado.
"El crecimiento económico español fue espectacular entre 1960 y 1974. Solo Japón, entre los países desarrollados, consiguió superarlo. España pasó de ser un país agrícola a ser un país industrializado, pasó de tener un 40% de su población activa dedicada a tareas agrarias en 1960 a que solo las llevaran a cabo en el año 1981 un escuálido 14%; de manera que, como afirma por ejemplo el historiador británico Nigel Townson, la dictadura franquista gobernó “durante el periodo de mayor expansión económica de la historia española”. El crecimiento se apoyó en la propia bonanza económica del mundo occidental y, a su vez, en tres pilares: la emigración (interna y externa), las inversiones extranjeras y en un subsector especialmente, el turismo."

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